miércoles 8 de octubre de 2008

Barrett 1

QUEDAN LOS ATORRANTES

Esto declaraba Rafael Barrett en el periódico La Razón en mayo de 1910 (el año de su muerte) a propósito del fin de los delicados, destronados por los nuevos brutos, anunciando la llegada de la época que no sabe matar más que con un revólver y el olvido de la edad dorada en la que el asesinato era un asunto del pensamiento, un arte y un juego del espíritu, en la que un Wilde, un d’Aurevilly, un Villiers de L’Isle Adam aún sabían matar con la palabra, con el witz, con el esprit. Actitud, esta de Barrett, profeta de un tiempo oscuro, prima hermana de la del Cioran que cincuenta años más tarde declarara que el futuro será de los oligofrénicos. La actualidad de Barrett como “pionero de la literatura y el pensamiento paraguayos” (Roa Bastos) la podemos encontrar no en sus proverbiales artículos de denuncia de las injusticias de su generación, sino en aquellos otros menos populares, menos “comprometidos”, harto más encantadores, en los que se solaza en temas inactuales y, por ello mismo, eternos, en temas frecuentemente desdeñados por nimios y, consiguientemente, más profundos. Recorriendo estas páginas felices, nos asaltan las rápidas aso-ciaciones con diversos pensadores europeos contemporáneos. Cuando, en Rojo y Azul de Asunción ( abril de 1908 ), en Las bestias-oráculos, Barrett declara que “ los pájaros que cruzan la esfera se parecen a los pensamientos “, la amable sombra del recientemente desaparecido Ernst Jünger se inclina sobre esta frase para recordarnos su propia Ornitología del pensamiento: “Algunos son empollados, otros levantan el vuelo y desaparecen. Sólo rara vez hay entre ellos una especie nueva. La mayoría vienen con el revoloteo de las grandes migraciones, en otros molesta el olor a nido”. Del mismo modo, al leer La poesía de las piedras en Rojo y Azul (Asunción , febrero de 1908), nos asalta (...)

Rafael Barrett, la sombra en llamas

Aceptamos mansamente una vida angosta entre la economía y la policía porque, por mucho que se estreche el cerco a nuestro alrededor, siempre hay un pequeño territorio en el que nos sentimos grandes y un círculo de malvados en el que nos sentimos buenos; y porque, incluso resignados a nuestra pequeñez y nuestra maldad, ni la economía ni la policía consiguen sofocar toda grandeza y toda virtud. Con una ingenuidad que confirma ya nuestra autonomía, creemos que, de las fuerzas que no podemos con-trolar, unas conspiran contra los hombres y otras a favor de la humanidad y que, transversales o sigilosos, automatismos de justicia de muy lenta maduración gestionan entre los dientes la victoria; creemos que, como en los viejos cuentos de hadas, al final prevalecerá la razón, resplandecerá la verdad, recobrará el héroe su auténtica naturaleza, aunque no sea al cabo de diez páginas sino después de diez siglos: cada vez, por ejemplo, que vemos crucificar a Espartaco en la postrera escena de la película de Kubrick, nos queda la convicción, dos mil años más tarde, de que los esclavos en realidad triunfaron sobre los romanos. Lo mismo nos sucede a los aficionados a la literatura. A San Francisco no lo fabricó la Iglesia; tampoco a Borges la junta militar argentina. Creemos que la historia de la literatura, desarmada e imprescindible, cultivada en los espacios dejados en barbecho por el poder, es más justa que la historia de las sociedades y que todo ocurre siempre ahí como en el famoso episodio de la vida de Dostoievski: hay siempre un amigo que lee a escondidas la novela que acaba de terminar el autor exhausto sobre la cama, un crítico honesto llamado de urgencia que reconoce la grandeza de la obra y un público na-turalmente juicioso, no obstante los prejuicios de la época, que la demanda sin saberlo desde toda la eternidad. Creemos, aún más, que este espacio de autonomía auto(eu)regulada dispone automáticamente de los medios para imponer su justicia; que ahí nada –ni texto ni artíficequeda a medias, interrumpido, oculto o virtual; que ese espacio consiste, siguiendo a Sartre, en una suma de puras actualidades simultáneas, sin residuos ni vectores despuntados. Pero de nada vale creerlo; no es verdad. Hay un número finito, pero incontable, de mundos posibles tronchados a cada instante; y en muchos de ellos, como quería Fourier, hay autores más grandes, obras más largas, vidas más completas. (...)
BARRET 1 (Textos sobre Rafael Barret)
Autor: VV.AA.<> Género: oniroensayocrítikamiscelánea a-narko parawayensis<> 24 Páginas; 1a. Edición; ÑEMBY-PY; 2008. <> Precio: 8 Euros (Europa+Conejilandia) / 10 Dólares (Yankeelândia) / 10 Reais (Brasil-Rapailandia) Via Correo: 16 reais/ 20.000 Guaraníes (Paraguay) 5 Pesos (Argentina-Kurepilandia) <> Tirajen: 100 ejemplares <> Tapa: Hecha de cartón comprado a 1000 guaraníes el kilo, pintadas a mano por pupilos ñembyense de Domador de Yakarés, ese Pollock de los Chacos in the airbus, Janis y Denis Cazal y demás kolaboreitors. <> Apoyo Cumbiantero: Eloisa Cartonera, Buenos Aires [http://www.eloisacartonera.com.ar/]yYIYI JAMBO; Asunción[http://yiyijambo.blogspot.com/]