
En cierto sentido éramos andes-ground, ya que la letra K del nombre quería reivindicar ese fuerte fonema kechua. Y con la palabra electa queríamos decir que la sociedad peruana era una cloaca de abisal podredumbre. La democracia formal de Belaúnde Terry, desde 1980 había aumentado la miseria de las masas populares, llevándolas a infrahumanas condiciones de existencia. El narcotráfico y la corrupción generalizada se habían aposentado en las esferas del poder e inficionado toda la estructura social. La izquierda electoral se había cretinizado en el establo parlamentario y las primeras acciones armadas del Partido Comunista del Perú, popularmente conocido como Sendero Luminoso, conmovían los Andes y dejaban casi cotidianamente a Lima en la oscuridad absoluta, mientras decenas de locos calatos deambulaban inopinadamente por las principales arterias de la ciudad. Kloaka quería ser la respuesta poética a todo esto. Nos sentíamos herederos de las vanguardias históricas, sintetizadas en el surrealismo, admirábamos a los beatniks, recitábamos el Aullido de Ginsberg y leíamos la Obra Negra de Gonzalo Arango, fundador del nadaísmo colombiano. Éstas eran, diría, nuestras fuentes literarias inmediatas, pero lo principal en nosotros era un anarquismo de pura cepa, la rebeldía callejera, chichera y rockanrolera, y un deseo utópico de amar intensamente la vida e ir más allá de lo determinado por nuestra contingencia y circunstancia. Optamos por una especie de mística transparencia, de inocencia pura deslumbrando nuestros ojos, y por una solidaridad activa con todo aquel que sufriera marginación, discriminación o explotación en una sociedad que considerábamos infernal, injusta, salvaje, antihumana y atroz.
Finalmente se integraron el pintor expresionista Enrique Polanco, cuyo extraño colorido fue la novedad en la Lima de aquellos locos días, y los poetas Julio Heredia y Mary Soto. Ésta fue la nómina “oficial” del Movimiento Kloaka. Pero justo es decir que su mensaje corrió como un reguero de pólvora por los barrios de Lima. En Lince, el grupo de rock Medias Sucias, integrado por Cali Flores y Pepe Gómez Sánchez (a) Sándwich, se plegó formalmente, y los poetas Gino Ravina y Bruno Mendizábal, de la Residencial San Felipe, manifestaron su total simpatía. En el Rímac, David Pillman (Kloaka-Escolar) me contactó con Edgar Barraza, mejor conocido como Kilowatt, notable cantante y líder de la movida del rock subterráneo en su instante fundacional, quien, al frente de su conjunto Kola Rok, y después de Kilowatt y sus cuchillos, participó en los recitales y performances del Movimiento Kloaka. Un día nos invitaron a la Universidad Católica a leer poemas, y eso dio inicio a una fructífera relación con Fernando Bryce –hoy un pintor muy cotizado y por entonces el joven punk, como lo llamaba Polanco- y Rodrigo Quijano, quienes, con Daniel Brodiano y Octavio Susti, formaban la banda Durazno Sangrando. Un cuarto miembro del grupo (aunque no músico) sería Frido Martín, poeta surrealista a la sazón y actualmente brillante neobarroco. Recuerdo que Quijano y Bryce, dirigidos por Armando “Chergüin” Williams, pintaron el telón de la escenografía del primer recital de Kloaka en el Auditorio Miraflores. Otro pintor muy próximo al grupo fue Roberto Cuenca, apodado Caballo. Podría mencionar al genial Juan Javier Salazar, líder de Huayco, pero en verdad ésta fue una relación personal mía, más que del movimiento. El poeta Rafael Dávila-Franco estuvo muy cerca de Kloaka, y su manifiesto ATESTADO fue compartido por todos nosotros. Los poetas José A. Mazzotti y Dalmacia Ruiz-Rosas, en el tramo final de Kloaka –verano del 84-, participaron intensamente en calidad de aliados principales del movimiento, y lo mismo el grupo de fusión-rok Delpueblo (el original), liderado por Piero Bustos. Y sólo para la historia secreta nombro aquí a las musas de Kloaka, algunas de las cuales devinieron poetas o artistas: Tatiana Berger, Charo Checa, Gisella Orjeda, Joaquina Belaúnde, Eliana Mabire, Anita Longoni y María de los Ángeles Chero, cuyas puras siluetas de mujer guiaron las actividades y la agitación del más loco movimiento que cruzó volando por el cielo de la poesía peruana. Hay una novela, El testamento de la tormenta, de Mario Wong (antiguo contertulio del Wony que ahora vive en París), cuyas páginas iniciales evocan la revuelta total que fue Kloaka a principios de la década de la violencia, los 80, en el Perú.
Róyer Santiváñez
nació en Piura en 1956. Estudió Literatura en la Universidad Mayor de San Marcos, en Lima. Perteneció a La Sagrada Familia, militó en Hora Zero y fundó el Movimiento Kloaka. Ha publicado los poemarios Antes de la muerte (1979), Homenaje para iniciados (1984), El chico que se declaraba con la mirada (1988), Symbol (1991), Cor Cordium (1995), Santa María (2001), Eucaristía (2004)"Dolores Morales de Santivanez. Seleccion de Poesia (1975-2005)"del 2006. y la reciente "Labranda". En prosa, la nouvelle Santísima Trinidad (1997), Historia Francorum (2000), El corazón zanahoria (2002). Graduado de Ph. D. en literatura latinoamericanaen Temple University en febrero de este año y actualmente trabaja en Princeton University.
AMASTRIS
En tu griego grito mediterráneo
Está el lugar en llamas de Utopía
Cocido a la espuma franca por
Los dulces vericuetos alzados sin
Contornos ni aristas quebradas
En sus velos susurrantes encima
Todavía del Egeo regalado
Una tarde con toda su belleza
Corazones mojados por la garúa
De Lima cuando un roce en rock
Atisba amantes inigualablemente
Tiernos bajo cornisas coloniales
Desiertos sechuranos cáliz de
Brujos embrujados por la hundida
Luz de esta memoria imperfecto
Chuyiyache jamás vuelto a visitar
En la distancia disímil de tu debida
Dulzura yo encuentro álbum nupcial
Desde Lhymnos hoy suave celebra
Un sol delicado tu exquisita piel
AMASTRIS
Autor: Róyer Santiváñez <> Gênero: poemário andes-ground-postkloaka <> 24 Páginas; 1a. Edición; ÑEMBY-PY; 2008. <> Precio: 8 Euros (Europa+Conejilandia) / 10 Dólares (Yankeelândia) / 10 Reais (Brasil-Rapailandia) Via Correio: 16 reais/ 20.000 Guaraníes (Paraguay) 5 Pesos (Argentina-Kurepilandia) <> Tirajen: 100 ejemplares <> Tapa: Hecha de cartón comprado a 1000 guaraníes el kilo, pintadas a mano por pupilos ñembyense de Domador de Yakarés, Manis y Denis Pou y demás kolaboreitors. <> Apoyo Cumbiantero: Eloisa Cartonera, Buenos Aires [http://www.eloisacartonera.com.ar/]y
YIYI JAMBO; Asunción
[http://yiyijambo.blogspot.com/]